Maestro, gracias por abrir su corazón con nosotros. Desde la ceremonia he sentido algo en el pecho, un cosquilleo, sutil, alegre, pero ahí está, como no se con certeza de qué se trata, decidí llamarlo: gratitud. Crece cada vez que recuerdo este domingo. Crece cada vez que visto el Rakusu para zazen....