Sin nuestros errores estoy convencido de que nunca hubiésemos llegado a interesarnos por el budismo... pero en lugar de ver que es así, rumiamos culpa como si no tuviésemos más bien que agradecer que, porque sucedieron así, ahora podemos seguir adelante.
Es como dices siempre, sensei, estamos donde necesitamos estar. ¡Gracias por tus palabras!
